miércoles, 6 de marzo de 2024

 


ANTAHKARANA, el puente entre la conciencia abstracta y el alma

En esta escuela, que es la Vida... nos enseñan a todos las mismas lecciones, pero no en el mismo orden.
El método de enseñanza es: primero la practica y luego la teórica. Podría ser al revés, pero no es así.

Cuando enfrentamos un nuevo reto, no vamos a ciegas. Tenemos el conocimiento adquirido anteriormente, por otras experiencias vividas... y tenemos información adicional, de como otras personas han resuelto problemas similares.
El tiempo que nos lleve resolverlo, a satisfacción del criterio de la escuela de la Vida, es ilimitado... irrelevante.

Nos van colocando ejercicios prácticos, uno detrás de otro... con diferentes enfoques y complicaciones, hasta que lo pillamos. Su paciencia es literalmente infinita.
La nuestra no... y solemos desquiciarnos, sentirnos inútiles, cansados, airados, intentamos hacer trampas...
Da igual, no le afecta nuestra actitud. Serenamente, continua lanzándonos ejercicios... y no nos apremia con su resolución, solo evalúa cuando lo presentamos.
Llega un día, da igual las encarnaciones... o vehículos que hayamos necesitado, que lo pillamos ¡por fin!
Y nos sentimos muy bien... ahora comprendemos el por qué, su importancia ... las bondades de la lección que llevaba implícita.

Nos asombramos de su sencillez y del tiempo que nos ha llevado resolverla.
La Vida, como buena maestra, se asegura de que el concepto está bien asimilado... sin previo aviso nos coloca ejercicios de control, que si es cierto que la lección esta bien aprendida, no revestiran la más mínima dificultad... y si detecta alguna duda... vuelta a los ejercicios.
Su norma es: no ponernos ningún ejercicio para el que no estemos capacitados. Cuando considera que ha llegado el momento, no descansa hasta que logramos completar este tramo, a su entera satisfacción.

Así vamos aprendiendo, vamos expandiendo nuestro conocimiento. vamos tomando conciencia de que no somos el avatar, el vehículo que nos representa.
En los inicios del aprendizaje no nos distinguimos.

Podemos decir, así someramente, que nuestra conciencia tiene dos niveles.
El primero nos sirve para las cuestiones de movilidad e interacción básicas con el entorno, se le llama mente concreta. Esta siempre activada.
Al segundo nivel se le conoce como mente abstracta. Solo se pone en funcionamiento si creamos, meditamos, nos interrelacionamos de manera consciente... y tiene como peculiaridad que crece a medida que la vamos usando.
El conductor primero se cree el coche, después va tomando conciencia de que, en realidad, el coche hace lo que él le ordena... y llega un momento en el que comprende que él es el conductor, experimentando por medio de su vehículo... y recuerda quien es y el fin de la experiencia...en su totalidad.

El paso del segundo al tercer estadio se produce cuando se expande lo suficiente la conciencia abstracta... a este paso se le llama la apertura del antahkarana. El conductor recuerda que es el alma, el espíritu, la energía infinita... la Vida misma, manifestándose.

Solo tenemos una guía en todo este periplo.
Si, caliente o frio... dolor o satisfacción... sistema básico binario.

En los estadios iniciales del aprendizaje nos asimilamos a experiencias físicas, después, ya comprendemos que las experiencias que cuentan son las mentales... y por fin, llegamos a la conclusión de que solo nos valen las que nos afectan a nosotros, los conductores... o espíritus inmortales.
El vehículo usado se desintegra, vuelve a un estado latente, en cuanto nos bajamos de él. Lo hemos utilizado para experimentar y, al bajar, nos llevamos las experiencias... las emociones y sentimientos que hemos vivido. Como meramente energia no podíamos haber experimentado estas emociones y sentimientos de manera que la mente las viviera como reales...

Cuando nuestro nivel de aprendizaje llega a un cierto grado de conocimiento, lo que cuenta es la paz o el desasosiego de nuestro espíritu... de ahí la tan valorada paz interior... que son los reflejos de nuestra capacidad o grado de amar recordado.
Desde el primer momento en el que subimos a nuestro vehiculo, aunque no seamos capaces de recordarlo, buscamos este último estadio. Nada físico o mental nos lleva a la plena satisfacción.

Si, las instrucciones para vivir en esta realidad, son tan sencillas como el juego del caliente y frio... tardamos nuestro tiempo en alcanzar el lugar donde se esconde nuestro premio... pero siempre acabamos encontrándolo.
Siempre estuvo a nuestro alcance... solo era cuestión de tiempo.


No podemos dejar de Ser, solo podemos olvidarnos momentáneamente... y de manera consciente, de ello.

Mientras no aceptamos mentalmente que somos los conductores y no los vehículos... nuestra sensación es la de vivir en una zona fría... hostil, luchando por pedazos momentáneos de una cierta calidez. Buscando, intentándonos acercar... o poseer esta fuente de calor que nos es vital.
Esta calidez nos la brindan quienes están mas adelantados en el aprendizaje. A mayor conciencia irradiamos mas luz , más calidez.
Alcanzar la paz del espíritu es nuestra meta... y nos impele a ella la sensación de que nos falta algo. Sabemos que existe, pero no lo recordamos.
No lo recordamos, porqué así lo hemos elegido. No podemos experimentar si ya conocemos el resultado.
La vida es un juego, donde experimentamos, sin peligro alguno para el conductor, los infinitos caminos de manifestaciones de amor.
Para experimentar quienes somos... primero hemos de olvidarlo.

Te agradeceré comentes mis reflexiones, juntos aprendemos.
Muchas gracias por tu atención

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total